Hoy entrevistamos a uno de los profesores de nuestro centro de formación COLISEUM que imparte la contabilidad de una manera más práctica, sencilla y divertida.

Carles Mir es uno de nuestros docentes que estudió la Licenciatura de Económicas y decidió un buen día dedicarse a la enseñanza.

Hola Carles,

  • ¿Cuando empezaste la formación?¿Qué es lo que te motivó a ello?
    Curiosamente, la primera experiencia que tuve impartiendo formación consistió en unas clases particulares de Contabilidad a una alumna de Empresariales de la UAB de Sabadell, mientras yo estudiaba 3º de Económicas. A pesar de que hacía tres años que aprobé esta asignatura, no la tenía olvidada en absoluto, así que decidí probar suerte, y como ella aprobó y yo me notaba cada vez más seguro en el terreno de la docencia, quise aprovechar las oportunidades que me fueron surgiendo después, que fueron múltiples. Le fui cogiendo el gustillo a la enseñanza, hasta el punto de dedicarme exclusivamente a ella.
  • Tus especialidades en la formación es la contabilidad, los números…¿los alumnos siguen teniendo miedo a las operaciones matemáticas?
    Un poco, sí, no nos vamos a engañar. Pero hay algo que siempre dejo claro cuando empiezo un curso de Contabilidad si alguien me pregunta por los cálculos: las únicas “Mates” que tienen que aplicar son sumas, restas, multiplicaciones y divisiones, y para eso están las calculadoras, así que no hay nada que temer.
  • Preparar las clases es una labor que la gente no ve y que quita muchas horas. ¿Cómo te gusta preparar las clases? ¿Tienes algún método en especial o sigues un poco la metodología tradicional?
    Como las materias que imparto tienen una orientación práctica, antes de cada sesión propongo ejercicios para que los resuelvan durante el último rato de la clase. Al principio, lo normal es que explique el contenido de un tema, luego vaya aclarándolo con ejemplos, voy preguntando a cada alumno/a para ver si lo va entendiendo, y luego dejo la parte final de la clase para que realicen los ejercicios correspondientes. Para las explicaciones suelo utilizar pizarra, aunque en alguna ocasión expongo esquemas a través de diapositivas proyectadas con cañón.
    Por supuesto, para un mejor seguimiento de los contenidos, facilito al alumnado manual o apuntes, independientemente de los que anote cada uno/a en su cuaderno.
  • ¿Qué es lo que más te satisface de la enseñanza a nivel personal?
    Sobre todo, darme cuenta de los progresos de cada alumno/a a lo largo de un curso. Cuando oigo a alguien la típica frase “Me está costando mucho“, si ha transcurrido un tiempo desde el inicio del curso, le recuerdo que compare lo que sabe en este momento con lo que sabía al empezar.
    En los colectivos a los que imparto formación existe, por lo general, una característica común: el interés por aprender. Se trata de personas que quieren mejorar su perfil en el mercado laboral o que, simplemente, buscan nuevos conocimientos para aplicarlos personalmente en el futuro. Personas que no se sienten obligadas como sucede en la edad escolar.

“Cuando oigo a alguien la típica frase “Me está costando mucho”, si ha transcurrido un tiempo desde el inicio del curso, le recuerdo que compare lo que sabe en este momento con lo que sabía al empezar.”

  • ¿Tienes alguna anécdota especial o divertida que recuerdes de tus años como formador?
    Podría explicar muchas… Pero me voy a centrar en una que, aparentemente, no tiene que ver con la Contabilidad, pero aún la recuerdo como si fuera ayer. En 2004 estaba impartiendo un curso de Formación Ocupacional llamado Empleado de Oficina, en el que había un módulo de Contabilidad. Un viernes las alumnas (creo que eran todo chicas y un chico) me propusieron participar en una “porra” puesto que al día siguiente se jugaba el Barça-Madrid en el Camp Nou. Cada participante debía apostar por un resultado concreto y anotarlo. Yo puse 3-0 a favor del Barça. Lo hice porque por entonces seguía muchos partidos de fútbol, era un entendido en el tema. Las alumnas no se lo acababan de creer. Ni me inmuté. El partido acabó con ese resultado. El lunes, cuando estaba el grupo al completo, al hablar de la “porra”, una de las alumnas afirmó, medio en serio, medio en broma: “¿Cómo no ibas a ganar si lo tuyo son los números?”.
    Aparte, como algunos de los cursos que imparto son de larga duración (varios meses), en alguno de ellos, al finalizar me han llenado de obsequios y tarjetas con dedicatorias. Es tan gratificante ver cómo el alumnado te agradece la labor de uno…
  • ¿Qué crees que se necesita para ser un buen docente? ¿Cuáles son las cualidades que debería tener un buen profesor?
    Por supuesto, es imprescindible dominar la materia que se imparte, pero sobre todo, saber transmitirla. Conozco profesionales expertos de una materia (por ejemplo: gestores) que serían o han sido docentes desastrosos, porque dan por sentado que sus interlocutores tienen sus mismos conocimientos, o simplemente no les interesa que les entiendan lo que explican. En la docencia se debe evitar el abuso de tecnicismos, y cuando sean necesarios, conviene complementarlos usando un término más común, más asequible, aunque sin caer nunca en la vulgaridad.
    Pero además de hacer la materia más fácil de entender, uno de los requisitos de un profesor es la paciencia con el alumnado. La capacidad de aprendizaje varía según la persona, e incluso la misma persona tendrá días en los que estará menos receptiva que en otros. Es importante ponerse en la piel de cada alumno/a, dando por sentado que lo que quiere es aprender. Aunque haya quien asimile sobradamente los contenidos que se explican en clase, es necesario adaptarse en la medida de lo posible a quien tenga más dificultades. Si por el contrario un/a alumno/a parece que “ya se lo sabe todo“, tiene dos opciones: realizar tareas colaborativas (ayudar a quienes lo ven más difícil, por ejemplo) o resolver ejercicios “extra“, de mayor complejidad.

“Es imprescindible dominar la materia que se imparte, pero sobre todo, saber transmitirla. Conozco profesionales expertos de una materia que serían o han sido docentes desastrosos, porque dan por sentado que sus interlocutores tienen sus mismos conocimientos, o simplemente no les interesa que les entiendan lo que explican.”

  • Con internet, las redes sociales y la cantidad de información que podemos conseguir a través de las páginas web, ¿para ti supone una ayuda a la hora de impartir clases o todo lo contrario?
    Sin duda, Internet ha sido el invento más productivo del último siglo. Existe un antes y un después de la irrupción de la Red. ¿Cómo va a ser un obstáculo para un docente? Hoy en día disponemos de una enorme cantidad de información que nuestros antecesores no tenían. Recuerdo que, en mi etapa escolar, cuando me pedían algún trabajo, me las veía y me las deseaba si el tema no era muy conocido. A modo de ejemplo: en mi último curso de EGB, cada alumno tenía que entregar un trabajo referido a un escritor contemporáneo de literatura de habla hispana: en mi caso era Juan Marsé. ¡Qué poco sabíamos de este barcelonés que, a pesar de sus orígenes, nunca escribía en catalán! Todo lo que anoté en el dosier era lo que mi abuela paterna me explicó de sus pocas obras que por entonces circulaban por las librerías.
    A mí, desde luego, Internet me sirve de constante ayuda para recabar información, sobre todo cuando se trata de una materia desconocida para mucha gente, como puede ser la Auditoría.
  • Actualmente existen muchos tutoriales por internet, cursos online y páginas web que te explican cualquier duda que tengas. ¿Cuál crees que es la diferencia más primordial entre la formación online y la presencial?
    A mi entender, la inmediatez en la interacción. En una clase presencial, cuando el docente escucha una duda que le plantea un/a alumno/a, le podrá responder enseguida. Esto no lo garantiza la formación online, excepto si cuenta con servicio de chat. Pero incluso en este caso, desde que brota la duda hasta que contacta con el/la docente pueden pasar horas. Por ejemplo: si yo he de impartir formaciones presenciales unas horas concretas de la semana, no me es posible atender dudas de alumnos/as de cursos online mientras realizo una clase presencial: he de esperar a que termine. Bien es cierto que la formación online evita al alumnado tener que desplazarse y le permite elegir en qué momentos se conecta a la plataforma de teleformación.

“Todavía hay mucho por mejorar en relación a los planes de formación en lo que se refiere a la enseñanza en España. Sin embargo, en la parte positiva existen los programas de formación para personas en paro, que ofrecen la posibilidad al alumnado de adquirir muchos conocimientos sin tener que pagar nada.”

  • Es imprescindible dominar la materia que se imparte, pero sobre todo, saber transmitirla. Conozco profesionales expertos de una materia que serían o han sido docentes desastrosos, porque dan por sentado que sus interlocutores tienen sus mismos conocimientos, o simplemente no les interesa que les entiendan lo que explican.
    Todo lo que sean facilidades para la formación es bienvenido, y los objetos que mencionas lo son. No puedo pasar una formación en grupo sin un ordenador delante, puesto que me permite abrir los archivos (generalmente documentos u hojas de cálculo) que tengo previsto fotocopiar. Aparte, conectado a un proyector me ayuda en las correcciones. Internet lo utilizo para compartir información en la nube con el alumnado.
  • ¿Cómo ves la enseñanza en España en términos generales? ¿Qué puntuación le pondrías?
    Me resulta complicado dar una única respuesta a esta pregunta. Si nos referimos a los planes de formación, hay mucho por mejorar, obviamente, aunque también hay aspectos positivos: los programas de formación para personas en paro ofrecen la posibilidad al alumnado de adquirir muchos conocimientos sin tener que pagar, puesto que son subvencionados. Al igual que la Sanidad, la Educación y la Formación deben ser una prioridad en los presupuestos públicos estatales o (en nuestro caso) de la Generalitat. No se debe escatimar esfuerzos en dar a quien busca empleo las herramientas necesarias para que lo encuentre, y además de la experiencia laboral, una de esas herramientas son los conocimientos.
    Si hablamos de la labor docente, la debo calificar en general como muy positiva. Hay excepciones, desde luego, como en todas las profesiones, pero con los recursos de que se dispone en muchos centros (sobre todo colegios e institutos, por lo que me han explicado algunos colegas), mucho mérito tiene el profesorado.

“El secreto del éxito de Centro Coliseum es la vocación de servicio, el trato personalizado y una gran oferta formativa para todo tipo de públicos.”

  • ¿Cuál crees que es el secreto del éxito de CENTRO COLISEUM con más de 25 años ofreciendo enseñanza de calidad?
    Sin duda, vocación de servicio, trato personalizado y una gran oferta formativa para todo tipo de públicos: desde la infancia hasta adultos.
  • Finalmente, ¿qué valoración haces en conjunto en tu recorrido laboral como profesor?
    Si no fuera porque me obliga a estar mucho rato de pie… Hablando en serio: por lo general, favorable. No todo ha sido un camino de rosas, por supuesto, pero si hay algo que no puede decir mucha gente hoy en día, es que me dedico a lo que más me entusiasma, profesionalmente hablando. Y han sido múltiples las satisfacciones que me ha dado en lo que se refiere al trato humano.

 


CARLES MIR
Profesor-Consultor de Contabilidad
COLISEUM centre de formació