Algunas personas podrían sentir más temor hacia su primer día en el trabajo que hacia el proceso previo de selección y entrevistas.

Si bien este día puede resultar un poco agobiante, os compartimos estos consejos para hacerlo muy sencillo y hasta divertido:

VESTUARIO. Encontrar el equilibrio entre no desentonar, pero tampoco llamar demasiado la atención. Los colores azules y grises son una buena apuesta para este primer día.

PUNTUALIDAD. Llegar tarde el primer día de trabajo no es lo más recomendable, ya que podrías estar generando una impresión negativa de falta de compromiso. Tampoco se ve demasiado bien ser los primeros en dejar la oficina, aunque esto depende directamente de la carga de trabajo.

HACER PREGUNTAS. Mostrar interés hacia los aspectos relacionados al trabajo demuestra responsabilidad y disposición a aprender. Aunque puedas pensar que estás dando la impresión de no saber hacer tu trabajo, es mucho mejor aclarar todas las dudas que vayan surgiendo.

TOMAR APUNTES. Anota en una libreta los nombres y cargos de tus compañeros, las relaciones de jerarquía y sus extensiones telefónicas. También toma nota de los procesos internos, claves o herramientas que pudieras necesitar en tu día a día. Prestar atención y apuntar las explicaciones que recibirás es muy importante para desenvolverte con confianza. Estas notas luego podrás pasarlas a un medio digital o a donde prefieras.

En conclusión, sabemos que el primer día de trabajo es una fuente de estrés, pero debes confiar en ti mismo y recordar que has superado con éxito un proceso de selección, por lo que la empresa o tu empleador ya confían en tus capacidades para el puesto.